lunes

El nombre de una espada

Sentado en la oscuridad de mi cuarto, desenvaino la espada que tantas batallas ha librado a mi lado. Lentamente su frío acero se desliza fuera de su funda y refleja la luz que emite la luna. Unas letras brillan en la noche, no es más que una palabra como cualquier otra y sin embargo evocan en mi, recuerdos de tiempos pasados, presentes y futuros.

Veo al ser despreocupado que era antes, luchaba por y para mi propio bien. No era más que un mercenario sin personalidad, nada me preocupaba, nada perturbaba mi sueño, ni siquiera los fantasmas de la guerra.

Veo el día en que desperté, el día en que alguien pulsó el interruptor que tenía escondido en mi mente y me hizo darme cuenta de todo lo que tenía a mi alrededor; y también veo lo traumática que fue esta experiencia.

Veo, también, a esa persona escondida tras un escudo de hielo, mientras su mente vaga por un agujero lleno de oscuridad. Su existencia es el resultado de una luz malgastada.

Veo al luchador, que no se rinde nunca, mientras su objetivo sea claro y ponga toda la fuerza de su corazón.

Y me veo a mi, sentado en mi cuarto, mirando la inscripción en mi espada, que tanto poder tiene.

Quizás para ti, turista que se adentra en la mente torturada de un guerrero, las personas que describo no signifiquen nada. Pero para mi, todas estas personas son mi propio yo, la base que ha cimentado mi vida hasta este punto.

El día en que mi espada tomó su nombre.

No hay comentarios: